Esta guía es información general sobre cosmética, no indicación médica. La isotretinoína es un medicamento de prescripción con controles clínicos, y cualquier decisión sobre él la toma el profesional que te lo indicó.
La isotretinoína funciona reduciendo drásticamente la actividad de las glándulas sebáceas. Eso es exactamente lo que resuelve el acné, y también lo que produce sus efectos más visibles: sequedad, descamación, labios partidos, piel que se irrita con cosas que antes toleraba sin problema.
Por eso el cuidado cosmético durante el tratamiento cambia de objetivo. No estás tratando el acné: eso ya lo está haciendo la medicación, y ningún cosmético va a agregarle nada. Lo que estás haciendo es sostener la barrera para que el tratamiento sea tolerable y llegues al final sin abandonarlo.
Qué suma
Un limpiador realmente suave
Sin sulfatos agresivos, a pH cercano al de la piel, y sin partículas exfoliantes. Si el limpiador que usabas antes te dejaba la cara mate y cómoda, es probable que ahora te la deje tirante: la piel cambió, no el producto.
Una hidratante con lípidos de barrera
Es el producto que más importa durante el tratamiento. Buscá fórmulas con ceramidas, colesterol, ácidos grasos, escualano, glicerina o pantenol. La niacinamida también acompaña bien porque refuerza la función de barrera. Es probable que necesites aplicarla más veces por día que antes, y una textura más rica de la que usarías normalmente.
Protector solar, sin excepción
La isotretinoína aumenta la fotosensibilidad. El protector solar deja de ser una buena costumbre y pasa a ser parte del tratamiento. Tu dermatólogo te va a indicar cuál.
Bálsamo labial
La queilitis —labios secos y agrietados— es el efecto adverso más frecuente, y aparece temprano. Conviene tener el bálsamo antes de necesitarlo.
Qué conviene evitar
- Retinoides tópicos: retinol, retinaldehído, tretinoína, palmitato de retinilo. Ya estás tomando un retinoide por vía oral; sumarle otro por fuera aporta poco y multiplica la irritación.
- Ácidos exfoliantes en concentración alta: glicólico, salicílico, mandélico. Sobre una barrera comprometida el margen entre efecto y daño se achica mucho.
- Exfoliantes mecánicos, cepillos y esponjas.
- Peróxido de benzoilo, salvo que te lo indique el dermatólogo.
- Productos con alto contenido de alcohol, y en piel muy reactiva también los aceites esenciales y las fragancias.
- Procedimientos como depilación con cera, láser o peelings, durante el tratamiento y por un tiempo después. El plazo lo define tu médico.
La regla práctica: durante la isotretinoína, un producto suma si repara y resta si exfolia o estimula. Si dudás de uno, la pregunta útil no es si es bueno, sino si es suave.
Después del tratamiento
La producción de sebo se recupera de forma gradual y la piel vuelve a tolerar lo que antes toleraba, aunque no de un día para el otro. Los retinoides tópicos y los ácidos se reincorporan despacio y cuando el dermatólogo lo indique, no cuando la piel deje de sentirse seca.
Es también un buen momento para revisar la rutina completa: mucha gente llega a la isotretinoína después de años de productos agresivos contra el acné, y sale del tratamiento con una piel que ya no los necesita.